
El Vicegobernador de Tarija cuestionó las incertidumbres que marcaron el último proceso electoral y pidió que la reforma se traduzca en plazos claros, resoluciones oportunas y un órgano electoral independiente.
La reforma electoral debe traducirse en garantías concretas para los ciudadanos y en reglas que se apliquen por igual a todas las organizaciones políticas. Esa fue la posición planteada por el vicegobernador de Tarija, Gonzalo Ávila, durante el Encuentro Departamental Rumbo a la Reforma Electoral, realizado con la participación del presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Gustavo Ávila Mercado.
Durante su intervención, la autoridad departamental puso sobre la mesa uno de los principales desafíos de la democracia boliviana: recuperar la certeza sobre las reglas que rigen los procesos electorales y garantizar que las decisiones de las autoridades se adopten con transparencia, oportunidad e independencia.
Ávila recordó que la democracia no depende únicamente de la realización de elecciones, sino también de la confianza de los ciudadanos en las condiciones bajo las cuales se desarrollan. En ese contexto, hizo referencia a las situaciones registradas durante el último proceso electoral en Tarija, marcado por la inhabilitación de candidaturas, la incertidumbre jurídica y las dificultades que enfrentaron los electores ante papeletas que no reflejaban los nombres y rostros de los candidatos originalmente presentados.
Sin buscar reabrir una controversia electoral que ya tuvo sus resoluciones y cuyos resultados fueron definidos en las urnas, el Vicegobernador planteó que esa experiencia debe servir para identificar las debilidades del sistema y evitar que vuelvan a repetirse.
“Las resoluciones se acataron. El pueblo decidió y deciden las urnas”, señaló, al remarcar que el desafío actual consiste en construir mejores condiciones para los próximos procesos electorales, independientemente de qué organizaciones políticas participen o de quiénes resulten vencedores.
Reglas claras y decisiones oportunas
Para Gonzalo Ávila, la reforma electoral no puede quedarse en una modificación normativa sin efectos concretos. Debe garantizar que las candidaturas se definan con plazos claros y suficientes, que las resoluciones se emitan oportunamente y que los ciudadanos conozcan con certeza quiénes participan en la contienda electoral.
En esa línea, sostuvo que las mismas reglas deben aplicarse a todas las organizaciones políticas, sin distinciones por su tamaño, posición política o relación con el poder.
El planteamiento apunta a una cuestión central para la credibilidad del sistema: la independencia de las autoridades electorales y la necesidad de que sus decisiones no solo respondan a criterios objetivos, sino que también generen confianza pública.
“Lo que no podemos permitir es que perdamos la certeza de que las reglas no son las mismas para todos”, expresó Ávila al cerrar su intervención.
La autoridad también destacó la importancia de avanzar hacia un padrón electoral auditable, que permita a los ciudadanos verificar la información y fortalezca la transparencia del proceso. A ello sumó la necesidad de contar con un órgano electoral que comunique sus decisiones de manera rápida y clara, evitando que la falta de información abra espacio a la desinformación.